
El beso ha sido desde tiempos inmemoriales la forma más clara de expresar cariño. Hay un sinnúmero de formas de besar, por lo que es bueno saber exactamente cómo hacerlo en el momento indicado.Els una de las formas más antiguas de expresar amor, cariño y pasión. Involucra tres sentidos: el gusto, el tacto y el olfato.
Sin duda uno de los actos más instintivos del ser humano es el de besar. Desde nuestra niñez, intercambiamos besos como muestra de afecto, ya sea en la mejilla, frente, manos e incluso en los ojos. No obstante, es el beso en la boca el que posee mayor carga emocional, pues va de la mano con el sentimiento más poderoso, el amor.
Existen muchos tipos de besos. Apasionados, sensuales, amigables, tiernos. Todos dependen de la situación y del tipo de relación entre las personas.
Un buen beso sirve para bajar el estrés y la energía negativa acumulada. Estimula zonas del cerebro que liberan sustancias que provocan sensación de bienestar, eliminado además, la depresión.
Besar es una meditación sensual. No olvidemos la importancia del beso para mantener las emociones a flote.
Un buen beso puede disminuír considerablemente la ansiedad.
Los besos estimulan el sistema inmunológico del cuerpo, es decir, ayudan a proteger de enfermedades. El beso provoca que se libere adrenalina en tu sangre, lo que hace que el aumento el ritmo cardiaco del cuerpo.
Dar besos profundos provoca un incremento de saliva que ayuda a eliminar bacterias de la boca, por lo tanto, disminuye el riesgo de sufrir caries y mal aliento. En el arte de besar, los besos profundos y largos mejoran el tono muscular de la lengua y de los músculos faciales haciendo que tu cara luzca sana y jovial.
Recuerda que por cada beso apasionado eliminas hasta 2 calorías por minuto.
El beso es la puerta de la sensualidad y el romanticismo, por lo tanto, no olvides que si te esfuerzas en hacerlo bien, las probabilidades de un gran encuentro sexual aumentan. Sacale todo el provecho dominando el arte de besar.
Todos fuimos, en menor o mayor grado, presa de esa angustiante espera, imaginando el instante exacto de cual solo sabíamos que llegaría, pero no cuándo y mucho menos cómo. Así mismo, todos en algún minuto, impulsados por el mismo miedo, pasamos horas frente al espejo practicando lo que sería nuestro primer beso. Quien diga que no utilizó para ello duraznos, una mano empuñada o el mismo espejo para simular, simplemente miente. Algunos fueron más allá y, alentados por las ganas de hacerlo bien, echaron mano a amistades cercanas que, por supuesto, estaban en la misma situación.
Es que el beso boca a boca ha sido siempre un enigma para los labios vírgenes hasta que se concreta y, así como otros hechos de nuestra vida, será el primero el que genere recuerdos, trancas y emociones imposibles de borrar. Lo cierto es que, conforme pasa el tiempo, difícil es saber si mejoramos o no nuestra técnica y jamás sabremos si lo hacemos bien o no, pues por alguna razón la contraparte siempre se oculta el juicio cuando es negativo.
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