viernes, 10 de julio de 2015

EL REGALO DE LA IMPERMANENCIA

Hay ocasiones en que todo se viene abajo. Y a veces, en medio de todo ese desastre, nos sentimos perdidos, abandonados, sin esperanzas. Se siente como si nuestro camino estuviera lleno de obstáculos, como si hubiéramos perdido nuestro hogar.

Pero, espera. Si las cosas no se hubieran venido abajo, ¿cómo hubieras podido recordar Eso que nunca se viene abajo? ¿Qué no la conmoción de todo ese desastre te obligó a hacer un alto, respirar, y contemplar verdades más profundas? ¿Qué no esa devastación te hizo recordar tu verdadero camino, un camino que jamás puede tener obstáculos?

Construiste tu mundo con cosas que eran transitorias, impermanentes, no esenciales para tu felicidad. El desmoronamiento de tu mundo ahora se siente un tanto cruel, como si se tratara de un castigo del Universo, una broma de mal gusto. 

Pero hay compasión ahí. La vida está tratando de despertarte de tu letargo espiritual. Te dice: no construyas tu mundo en aquello que cambia, que no dura, que no es esencial. Construye tu mundo en la comprensión profunda de tu verdadera naturaleza. Construye tu mundo sobre la base más sólida que hay. Construye tu mundo en el amor.
Deja que lo impermanente te recuerde lo que es esencial.
Jeff Foster

lunes, 6 de julio de 2015

El amor que todos merecemos es un amor en plenitud

Mereces un amor que te quiera despeinada, con todo y las razones que te levantan de prisa, con todo y los demonios que no te dejan dormir.
Mereces un amor que te haga sentir segura, que pueda comerse al mundo si camina de tu mano, que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.
Mereces un amor que quiera bailar contigo, que visite el paraíso cada vez que mira tus ojos, y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.
Mereces un amor que te escuche cuando cantas, que te apoye en tus ridículos, que respete que eres libre, que te acompañe en tu vuelo, que no le asuste caer.
Mereces un amor que se lleve las mentiras, que te traiga la ilusión, el café y la poesía.
Frida Khalo

Eres una persona tan completa que no mereces que te quieran a medias


 Sí me quieres, quiéreme entera,
No por zonas de luz o sombra.
Si me quieres, quiéreme negra.
Y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
Y morena.
Quiéreme día.
Quiéreme noche.
¡Y madrugada en la ventana abierta!

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… o no me quieras!
Dulce María Loynaz

domingo, 5 de julio de 2015

Me gustas cuando callas porque estás como ausente



                      


Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Pablo Neruda