viernes, 2 de octubre de 2009
ANGEL
Sé que en este momento
Necesitas un regalo especial que ilumine tu vida
Por eso te envió a mi ángel
Para que llene de magia tus días.
Solo tienes que elevar tu alma
Y sentir su cálida presencia.
Entrégale tus lágrimas, que él las transformará en perlas
Regálale tus silencios que de ellos hará
Dulces melodías que entonara en el cielo.
Mi Ángel te hará un regalo
Será un dulce beso que lloverá del cielo
que sentirás como una caricia
De mi mano amiga.
Y en sus bellas alas de seda
Yo te envió este beso
Para darte mi alegría, mi comprensión
Y una cálida compañía.
No estas sola, no estas solo,
Porque siempre estaré contigo.
En tus momentos de felicidad, yo reiré contigo
Y en tus días de desolación yo te daré abrigo.
Los amigos son Angeles que nos elevan en sus alas
Cuando no podemos volar y desistimos del vuelo.
Que nos besan el alma
Con sus palabras de seda
Que nos toman la mano
Para brindarnos consuelo.
Siente sus alas como te abrazan
Para secar tus lágrimas y darte amor,
Para escuchar tus palabras
Para iluminar tus días
Para brindarte confianza
Y sembrar sosiego a tu andar.
Y si necesitas otro beso
Solo tienes que elevar tu alma
Elévate en sus alas de seda
Y prepárate para volar
En el mágico cielo de un Dios tan amoroso
Que te sostiene en sus brazos llenos de bondad.
Y recuerda que
Este es solo un momento
En que tus alas se han cerrado
Por una tristeza que yace en tu dulce corazón
Pero sé que mi Ángel
Con la dulzura de un beso
Pintará tu tristeza con los colores del amor.
Descansa en la serenidad de espíritu
Que te brinda su presencia
Y disfruta de tu vuelo, solo tienes que creer en ti
Y comienza a volar en los besos
Que llueven desde el cielo
Que son mis brazos
Mis fuerzas, mi ternura
Y mi amistad.
AUTOR DESCONOCIDO
Las lágrimas son el vino de los ángeles.
Un día el hombre vio llorar al ángel.
Algo había pasado en los espacios,
algo muy tierno o algo muy terrible,
y el hombre contemplaba conmovido
la alada criatura en su congoja.
Vio en su rostro encendido por la gracia
una expresión tan honda, vio en sus rasgos
abrirse tales muestras de tristezas
y pasar por su frente tales nubes
de inmensos infortunios, que prendado
quedóse allí mirando la nobleza
de aquel dolor. El ángel suspiraba
cual si en sí mismo un mundo más potente
diera un extraño impulso a su amplio pecho.
Llevábase las manos tan hermosas
a su faz dolorida, y el trastorno
daba a su cabellera un indolente
sabor de adversidad. Cuando en sus ojos
comenzaron con lívidos fulgores
a cuajarse unas aguas con destellos
de sobrenaturales inclemencias,
el hombre se sintió sobrecogido
y allá en su corazón algo ignorado
fluyó a su vez; caían sobre el ángel
unas lágrimas densas, arrastrando
no se sabe qué peso delicioso,
y cada vez que abría sus pupilas
hacia el vaso horizonte le manaba
aquel triste caudal. ¡Ay!, dijo el hombre,
¿qué goce extraño es ése o desvarío
que siento remontar en mis entrañas,
qué turbadora imagen comunica
a mi ser un dolor irresistible?
Y cuando con dulzura abandonado
lloró también gimiendo amargamente,
una sal en los labios le vertían
las luces de sus ojos.
Algo había pasado en los espacios,
algo muy tierno o algo muy terrible,
y el hombre contemplaba conmovido
la alada criatura en su congoja.
Vio en su rostro encendido por la gracia
una expresión tan honda, vio en sus rasgos
abrirse tales muestras de tristezas
y pasar por su frente tales nubes
de inmensos infortunios, que prendado
quedóse allí mirando la nobleza
de aquel dolor. El ángel suspiraba
cual si en sí mismo un mundo más potente
diera un extraño impulso a su amplio pecho.
Llevábase las manos tan hermosas
a su faz dolorida, y el trastorno
daba a su cabellera un indolente
sabor de adversidad. Cuando en sus ojos
comenzaron con lívidos fulgores
a cuajarse unas aguas con destellos
de sobrenaturales inclemencias,
el hombre se sintió sobrecogido
y allá en su corazón algo ignorado
fluyó a su vez; caían sobre el ángel
unas lágrimas densas, arrastrando
no se sabe qué peso delicioso,
y cada vez que abría sus pupilas
hacia el vaso horizonte le manaba
aquel triste caudal. ¡Ay!, dijo el hombre,
¿qué goce extraño es ése o desvarío
que siento remontar en mis entrañas,
qué turbadora imagen comunica
a mi ser un dolor irresistible?
Y cuando con dulzura abandonado
lloró también gimiendo amargamente,
una sal en los labios le vertían
las luces de sus ojos.
Los angelitos sordos
Los angelitos sordos por María Ines Di Pietro
Había en el cielo un grupo de ángeles que no podían oír.
Mientras los otros ángeles estaban en sus clases de arpa y laúd, sus instrumentos preferidos, ellos se habían sentado todos juntos en una nubecita rosada. "¿Qué podemos hacer?" -pensaban-. "Nuestros compañeros entonan bellísimas melodías para alabar al Creador, y tocan instrumentos que deleitan sus oídos. ¿Cómo podemos hacer nosotros para mostrarle nuestro amor?". Debajo de la nubecita rosada sobre la que estaban sentados, había un jardín. Los angelitos sordos se sentían tristes, y las flores de aquel jardín comenzaron a marchitarse. Uno de ellos se dio cuenta de lo que estaba pasando, y señaló con su dedito hacia abajo. Los otros se miraron, y comenzaron a cambiar sus pensamientos. Se concentraron todos juntos en el Amor de Dios, y al cabo de un rato vieron que en el jardín habían brotado hermosas flores de brillantes colores. "¡Qué maravilla!" -pensaron-. "Juntemos algunas flores, y vayamos a visitar a Dios". Los angelitos, muy contentos, fueron hasta el trono del Señor. El ángel Guardián del Trono los recibió, y les preguntó: "¿Qué desean?". Los angelitos sordos llevaban canastas repletas de flores. El ángel Guardián comprendió que eran ofrendas para el Creador, y los dejó pasar. Los angelitos se acercaron y depositaron sus canastas con flores a los pies del Señor. Dios los miró complacido, y les dijo: "Veo que han comprendido. ¿De qué servirían todas las melodías que entonan los coros celestiales, si no existieran las flores que embellecen el mundo? Los pensamientos de Amor Elevado son capaces de crear las formas más bellas. Si ustedes seguían tan tristes, se iban a marchitar todas las flores de la Tierra. Continúen enviando sus pensamientos de Amor, y verán las maravillas de la creación".
Peregrino: nunca desprecies a tu hermano por ser diferente a ti, pues todas las criaturas son hermosas y perfectas a los ojos del Creador, y pueden tener dones que ni siquiera te imaginas.
Y cuando te detengas a contemplar la belleza de una flor, recuerda que un angelito sordo está enviando a la Tierra sus pensamientos de Amor.
Había en el cielo un grupo de ángeles que no podían oír.
Mientras los otros ángeles estaban en sus clases de arpa y laúd, sus instrumentos preferidos, ellos se habían sentado todos juntos en una nubecita rosada. "¿Qué podemos hacer?" -pensaban-. "Nuestros compañeros entonan bellísimas melodías para alabar al Creador, y tocan instrumentos que deleitan sus oídos. ¿Cómo podemos hacer nosotros para mostrarle nuestro amor?". Debajo de la nubecita rosada sobre la que estaban sentados, había un jardín. Los angelitos sordos se sentían tristes, y las flores de aquel jardín comenzaron a marchitarse. Uno de ellos se dio cuenta de lo que estaba pasando, y señaló con su dedito hacia abajo. Los otros se miraron, y comenzaron a cambiar sus pensamientos. Se concentraron todos juntos en el Amor de Dios, y al cabo de un rato vieron que en el jardín habían brotado hermosas flores de brillantes colores. "¡Qué maravilla!" -pensaron-. "Juntemos algunas flores, y vayamos a visitar a Dios". Los angelitos, muy contentos, fueron hasta el trono del Señor. El ángel Guardián del Trono los recibió, y les preguntó: "¿Qué desean?". Los angelitos sordos llevaban canastas repletas de flores. El ángel Guardián comprendió que eran ofrendas para el Creador, y los dejó pasar. Los angelitos se acercaron y depositaron sus canastas con flores a los pies del Señor. Dios los miró complacido, y les dijo: "Veo que han comprendido. ¿De qué servirían todas las melodías que entonan los coros celestiales, si no existieran las flores que embellecen el mundo? Los pensamientos de Amor Elevado son capaces de crear las formas más bellas. Si ustedes seguían tan tristes, se iban a marchitar todas las flores de la Tierra. Continúen enviando sus pensamientos de Amor, y verán las maravillas de la creación".
Peregrino: nunca desprecies a tu hermano por ser diferente a ti, pues todas las criaturas son hermosas y perfectas a los ojos del Creador, y pueden tener dones que ni siquiera te imaginas.
Y cuando te detengas a contemplar la belleza de una flor, recuerda que un angelito sordo está enviando a la Tierra sus pensamientos de Amor.
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